PEPE GARCIA - artista popular




Pepe García, es canario de nacimiento y margariteño de corazón. De otro continente llegó para quedarse hace más de 4 décadas. Aquí ha vivido la mayor parte de su vida, recorriendo caminos, recogiendo vivencias, conociendo la historia, la tradición y el sentir venezolano, más aún el sentir margariteño, moldeándolo, en el barro, enmarcándolo en maderas centenarias.

Aquí creció como artista haciendo esta tierra suya, así como su historia, cultura y tradiciones. Recorrió el país recogiendo piezas de arte durante 30 años y fundó el Museo de Taguantar, conocido hoy como Pueblos de Margarita. Trabajó sin descanso y levantó con barro, agua y fuego 7 casas representativas de las regiones de venezolanas, con todo tipo de objetos propios de su artesanía y cultura, para preservar en el tiempo y en el espacio nuestra diversidad cultural.

La obra de Pepe García refleja el gentilicio venezolano, cada una de sus piezas tiene vida propia, es historia, misticismo, tradición, un personaje o muchos, Pepe García vacía su alma cuando moldea el barro. A Pesar de tener ciertas limitaciones debido a una lesión en la columna todos los días se afana en crear nuevas obras.




“Cuando comienzo a moldear, no tengo idea de lo que voy a hacer, luego todo viene solo, lo religioso me inspira, el arte de las iglesias, las tradiciones, los personajes y sobre todo lo histórico. Antes leía mucha historia. Siempre he admirado mucho a Bolívar, es un personaje importantísimo”.

Ahora en El Salado, en la avenida 31 de Julio, Pepe tiene el Museo de Arte Popular, “Los Makiritares”, donde alberga una invalorable colección de arte popular, que abre sus puertas a todos los amantes del arte para apreciar piezas únicas de este trabajo tan especial que realiza José Pepe García, un canario, con alma margariteña.







TEXTO TOMADO DE "ARTE EN LA RED" - WWW.ARTEENLARED.COM - Desirée Depablos
FOTOS DE José Voglar y Ana María Zoghbi





"La tierra consagrada"

Parece imposible que esta tierra rojiza y seca, castigada por el salitre y el sol, tuviera un destino diferente al de ser costra inamigable. Pero por obra y gracia de unos dedos con alma, surge transformada en una vigorosa imaginería, creada por un hombre que logró un pacto virtuoso con el barro. Se llama Pepe García y pertenece a la estirpe de los hacedores naturales.

Muchacho veinteañero de El Paso de La Palma de allá del otro lado del mar, se encontraría en la Margarita con diversos derroteros que lo llevaron a oficiar de mesonero, criador de aves y encargado de hotel, para luego inclinar su vocación hacia el arte, con pinturas, decoraciones y piezas de madera, Vibró también en él la vena del compilador curioso, y por lugares y rincones fue colectando tallas y lienzos, herramientas y cacharros, vestimentas y utensilios, así como cuanto objeto tuviera, perfil de tradición, antigüedad, fábula o peque historia.

Por años irá consolidando una invalorable colección, destinada a un museo que bautismara en honor a la sabia lección de un maestro artesano: “Mi oficio es fácil; yo voy haciendo esto así, con las manos”… y así, con las manos suyas, Pepe García se va comprometiendo hacia un nuevo destino: figureador del barro. Descubre el terrón con ojo certero, lo prueba de boca, la tacta entre índice y pulgar y lo amasa hasta sentir su condescendencia para recibir la virtud de llegar a ser forma.

Pepe tiene ante el barro la actitud limpia y serena de quien se sabe respetuoso oficiante de un ritual, donde la consagración se hace de acuerdo al legado de los olleros guaqueríes; quema en hoguera a cielo abierto con fuego de cardón, yaque o espino y guiando al primer viento con el susurro de un silbido, que no es otra cosa que una natural oración el bien. Esta imaginería de Pepe García, nacida a la orilla del barro alfarero, y única en su especie, tiene digno enmarcado en curtidas maderas de viejas casas, donde siendo puertas, postigos o tablones, simplemente se aquerenciaron al tiempo de la familia.

Uno siente la fuerza de los particulares personajes de Pepe García, profundos tanto en su hieratismo, como siendo cabezas anónimas en una multitud. En sus trabajos hemos visto cobrar vida a semejanzas de una María Macanao equilibrando en la cabeza una pimpina de agua moldeada por Chagüita, o cargando pescados en una cesta que bien pudo tejer Cleto Calderín; mujeres, niños y hombres originarios, arquetipos, que anclados a su tierra, perviven y sostienen la otra Margarita, y que conforman sus historias de la cruz, los héroes de Matasiete, los vencedores de Carabobo, Luisa Cáceres de Arismendi, Sucre, los firmantes de la Independencia y entre ellos, un heroico y ubicuo Libertador, tal vigoroso terrón, que contrasta con una colorida y como armoniosa protección de la Virgen del Valle a los hombres de mar. Y uno no deja de admirar a este Pepe García, hacedor de una muy particular mitología, con la que estampa su nombre entre los singulares de la plástica venezolana.

Mariano Díaz
El Junko, marzo de 2007

texto en : http://galeria.uc.edu.ve/gubs.php?id=71&actual=1


 EL SALADO - ISLA DE MAGARITA
EDO. NUEVA ESPARTA

"ARTE MAKIRITARE" , EL SALADO 
VIA PLAYA EL AGUA