VIVIANO VARGAS - ARTISTA POPULAR




Viviano Vargas nació en Canoabito el 2 de diciembre de 1917, hablando pausado Viviano cuenta sus vivencias, se especializa en la talla de trípticos, la inspiración de figuras que fluyen en sus momentos de reposo y que después va dibujando el corazón de la madera, con el prodigio de sus manos que más tarde tendrán un toque de pintura multicolor.
 Comenzó a tallar cuando era muchacho, hacía tallas con figuras de pájaros. Después se metió en la agricultura de conuco encargado de haciendas, entonces dejó las tallas, el tiempo era poco y el trabajo era duro.


Volvió a dedicarse a tallar con los mismos rolitos de palos del conuco y una laja de piedra, seguidamente vinieron las exposiciones. Terminó de convencerse que a su edad era ser mejor tallista que conuquero. Sus tallas fueron conocidas en Valencia, cuando la Señora Josefa, cuyo apellido no recuerda, estuvo de vacaciones en Canoabo y ella se enteró de las obras de Viviano Vargas. El, nunca podrá olvidar que fue por un par de pericos y unos trípticos que aquella señora compró, que Viviano Vargas empezó a ser conocido como un artista popular y detrás vinieron sus paisanos, también conocidos en el arte ingenuo venezolano.
Aprendió por su propia cuenta, comenzó por un par de loritos, después vinieron muchas otras figuras como el tríptico que le llegó a la imaginación un día y así fue mejorando. Considera que la mejor talla está en el corazón de la madera del cedro, pero también de la corteza del aguacate, a veces utiliza lija y a veces piedritas pequeñas, la ocurrencia de sus trípticos le definió un estilo y para eso no utiliza sierra ni serrucho.




Junto a su esposa Susana Flores de Vargas, levantó una familia de nueve hijos y la descendencia llega en este momento a mas de cien nietos, estos cuando se reúnen, cuenta él de una forma muy cordial: “el taller se convierte en algo parecido a una escuela grande”.
Cuando era mas joven formó con sus hijos y familiares un conjunto familiar que algunos querían llamar “Los Vivianeros”, solo que para evitar los malos entendidos en familia acordaron llamarlo “El Conjunto de los Vargas”. Comentaba : “Cuando eso no había luz en canoabito, el alumbrado era con velas y querosén, pero las fiestas eran muy buenas y se prolongaban hasta el amanecer. A muchas familias de Canoabo, llevamos alegría con ese conjunto. Al final también dejé la música y me puse a hacer los muñecos de madera, me convencí que eso me daba mas resultado, sin trasnocho por ahí, sino en mi casa, que buen resultados me dieron y siguen dándome”

EN "POR UN CIELO DE BARROS Y MADERAS" de Mariano Díaz, Cerámica Carabobo 1984

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermoso, su trabajo y su palabra, sus manos y su voz.