TEJIDOS EN LANA DE GAVIDIA, EDO. MÉRIDA




TEJIDOS EN LANA DE GAVIDIA, EDO. MÉRIDA. 


De la ciudad de Mérida a Mucuchíes son unas tres horas de carretera, luego, desde Mucuchíes hasta Gavidia son otros 30 minutos, a velocidad de paseo.

La carretera empieza de tierra, a un lado del sector La Toma, saliendo de Mucuchíes. Opuesto a lo que se cree, en vez de ascender, el camino comienza en bajada unos 500 metros hasta el río Chama y atraviesa un pequeño puente, una vez que se pasa el puente comienza el asfalto. La carretera termina en una callejuela que da la vuelta al pueblo, en una especie de “U” que se une por un pequeño puente sobre el riachuelo, justo frente al cafetín de María Cantalicia. 

Aunque la mayoría de los hombres y mujeres ‘gavidieros’ trabajan en la agricultura, llama la atención un pequeño grupo de mujeres tejedoras que procesan la lana directamente de las ovejas que crían.
 
 María Julia Torres es una mujer de 84 años de edad, que nació y ha vivido siempre en Gavidia, bello pueblo del páramo merideño. María Julia trabaja con la lana desde los 10 años, y fue su abuelo Tomás quien le enseñó este arte. En la antigüedad era común que las familias hicieran sus propias cobijas, pues no existían tiendas donde comprarlas. La abuela de María Julia escarmenaba e hilaba la lana y su abuelo era el que tejía las cobijas.

María Julia Torres

 Hacer cobijas era considerado un trabajo casero, ya que era el único abrigo que existía en esa época, con ellas se abrigaban para dormir o salir a la calle. Éste es el origen de las chamarras, ponchos o ruanas; la diferencia era que a estos se les abría un agujero para introducir la cabeza. 

María Julia trasmitió el conocimiento de la lana a todas sus hijas y algunas vecinas: “Yo le enseñé a las muchachas a trabajar con la lana, a hilar y escarmenar la lana, a lavarla y les dije cómo hacía mi abuelo Tomás que era el que trabajaba. Él era el que tenía un telar y hacía cobijas. Pues ellas aprendieron se animaron y se pusieron a escarmenar lana, a hilar, a tejer y formaron como una cooperativa de mujeres. Y se pusieron ellas mismas y aprendieron y ahora son famosas. Ellas han andado por toda Venezuela y por otros países y hacen de todo, todo lo que piensan hacer lo hacen, con una o dos agujas a mano y en el telar, hacen de todo: cobijas, cortinas, gorros, guantes, todo.”

El grupo de las tejedoras de Gavidia se organizó a finales del año 2002 y exhibe sus prendas artesanales directamente en el pueblo.

GUÍA DEL ARTE ARTE POPULAR Y LA ARTESANÍA DE VENEZUELA


Guía del arte popular y la artesanía de Venezuela


Registro de algunas de las principales tradiciones artesanales y populares de Venezuela, mercados y centros de comercialización de la artesanía, instituciones y enlaces en internet de interés relacionados a estos temas.


VISITA LA BIBLIOTECA DIGITAL DE ARTE POPULAR Y ARTESANÍA DE VENEZUELA EN: https://issuu.com/artepopulardevenezuela

La publicación puede ser descargada en PDF desde ISSUU.


CENTRO DE CAPACITACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA ARTESANÍA, de la Fundación Empresas Polar



CENTRO DE CAPACITACIÓN Y PROMOCIÓN DE LA ARTESANÍA DE LA FUNDACIÓN EMPRESAS POLAR.
Ubicado en San Joaquín, estado Carabobo, el Centro de Capacitación y Promoción de la Artesanía de Fundación Empresas Polar desde el año 2009, este centro especializado ofrece programas de enseñanza y entrenamiento en el área de la creación y comercialización de objetos artesanales, el uso de tecnologías apropiadas para perfeccionar el diseño de objetos y la utilización racional de los recursos naturales con los que se elaboran las piezas.
Las actividades de capacitación están dirigidas a personas de todo el país que tienen experiencia en la labor artesanal y fungen, a su vez, como custodios y propagadores de conocimientos ancestrales y contemporáneos en sus localidades, incorporando a nuevas generaciones a esta actividad.
Este centro inició su labor a partir de la capacitación itinerante de artesanos que, por más de 14 años, efectuó Fundación Empresas Polar, a través del proyecto Apoyo al mejoramiento de la actividad artesanal en Venezuela y proyectos de mediano y largo plazo, tales como La organización de la cadena agroproductiva del bambú.
El Centro se ha convertido en un punto de referencia nacional, el único en su tipo, para brindar la capacitación necesaria a nuestros artesanos con conocimientos que los ayuden a mejorar su trabajo y a mercadearlo mejor, y a propiciar mejores prácticas entre ellos mismos. La labor no se centra solo en ofrecer talleres y reunir a los artesanos en sus espacios, sino en hacer seguimiento a su trabajo para analizar la repercusión que han tenido las capacitaciones y continuar mejorando.


El Centro de Capacitación y Promoción de la Artesanía es el único centro en el país basado en un modelo de capacitación con propuestas novedosas, dirigidas a que el artesano aplique, de manera consciente y apropiada, técnicas, conocimientos y herramientas cognitivas artesanales en sus diferentes modos, en aras de elevar el nivel profesional, con el fin de elaborar productos artesanales que redunden en beneficio y prosperidad del artesano y su comunidad.
Desde el año 2009, este centro beneficia a más de 740 artesanos procedentes de todo el país, con capacitaciones en las áreas de locería popular, tejeduría con fibras vegetales duras y blandas, textiles, cuero, tapara, y talla en madera.
Apoya, de igual forma, la participación de artesanos en encuentros nacionales, ferias y expoventas organizadas tanto por el propio centro como por otras instituciones.Así mismo, 215 artesanos han sido apoyados para la promoción y comercialización de sus artesanías en iniciativas como el Encuentro Hijos del Sol, en alianza con la Secretaría de Cultura del estado Carabobo, el Consejo General de Fundación Empresas Polar en Caracas; y el Encuentro con Artesanos Impulsando el Desarrollo Sustentable de la Actividad Artesanal en Venezuela, en alianza con el Instituto de Diseño Caracas, Instituto de Diseño Valencia y la Universidad José María Vargas.
El Centro de Capacitación y Promoción de la artesanía cuenta con un centro de Documentación exclusivo en temas artesanales, constituido por más de 100 títulos y un registro sistematizado contentivo de toda la información relacionada con los artesanos capacitados y sus obras.


   


DIRECCIÓN: Calle Ariismendi # 19 entre Av.Sucre y Calle Páez. San Joaquín, edo. Carabobo.
TELÉFONO:0245-5521750
FACEBOOK: https://www.facebook.com/profile.php?id=100009241221661


TALLA DE MADERA EN CANOABITO - EDO. CARABOBO





Muy cerca de Canoabo se encuentra el caserío de Canoabito, célebre por sus tallistas de madera hay exposiciones y ventas de artesanías. Canoabito se encuentra a un par de kilómetros de Canoabo, hacia el noreste. La carretera es asfaltada en buen estado y muy agradable por su espesa vegetación, al llegar deben preguntar por la familia Vargas, la familia Bañez y la familia Núñez.

LOS ARTESANOS 
La tradición se debe a don Viviano Vargas (quien falleció el 20 de diciembre de 2004 a los 94 años de edad), considerado el mejor tallista de Canoabito. En su juventud, desempeñándose como conuquero para divertirse, empezó a tallar figuras de madera, con un par de loritos como su primer resultado. Se casó con Susana Flores, tuvieron nueve hijos y más de 100 nietos. Así, en toda la comunidad se encuentran familiares (que ellos identificaron como "el conjunto de Vargas") inspirados por Viviano, que han seguido con mucho éxito esta actividad. 



Otra familia igualmente activa en el ramo es la de Juan Bañez. Su mentor en el arte de la talla de madera fue su suegro, don Viviano Vargas. Dice: "Nosotros comenzamos en el año 1975 a hacer unas muñequitas en madera. Al principio, Viviano y yo las regalábamos porque las hacíamos para entretenernos. La gente se las llevaba y nos regalaba algo. Así empezaron a hacernos encargos. Fue llegando gente y fuimos creciendo". Bañez asegura que la madera le habla. "Uno mira la madera y ella le dice qué figura es la que sale... y no está lejos de ella ya que los cortes y tallados en este noble material deben hacerse siguiendo sus vetas". 




Sin tener en mente hacerlo, Juan Bañez y Viviano Vargas iniciaron un oficio que ha dado identidad a Canoabito. Ahora, la mayoría de sus hijos y nietos están relacionados con la talla. 



En la Casa Artesanal de Juan Bañez padre y Carmen Bañez, puede apreciar las obras de ellos y otros tallistas locales.

UBICACIÓN:


¿ UNA PASTORA EN KATMANDÚ ?... AYÚDAME A LLEVARLA


Luis Vivas es un joven y talentoso tallista en madera, creador popular venezolano. Nacido en San Vicente de La Revancha en el estado Táchira en 1986, su madre lo trae a vivir con ella a la población de El Roble, a orillas casi del lago de Valencia en el estado Carabobo.

De origen humilde como muchísimos artífices de todos los rincones de Venezuela que con sus talentos han dado forma al imaginario de nuestro pueblo expresándolo a través de sus creaciones.

Luis ha sido invitado en representación de Venezuela al evento mundial en el marco de “2016 WORL WOOD DAY” (Día Mundial de Madera) organizado por el INTERNATIONAL WOOD CULTURE SOCIETY a celebrarse en Kathmandu - Nepal ,desde el 15 al 27 de Marzo de 2016.

Los organizadores de este importante evento costearán los pasajes ida y vuelta desde Venezuela a Nepal (con las escalas previstas en Bogotá, Madrid y Dhubai) así como la estadía y alojamiento durante los días de su permanencia en Katmandú-Nepal.

Sin embargo, este jóven creador venezolano no cuenta con los medios o modos económicos en divisas para cubrir cualquier gasto imprevisto en los viajes de ida y retorno ni de su presencia en tan lejano destino. En sus propias palabras:

"Dicha invitación representa una gran oportunidad en lo personal como tallista y para dar a conocer el valor cultural de la creación artesanal y popular de nuestro país.
Si bien IWCS, cubre los gastos de boletos de avión y estadía durante el evento y hasta finalizar, no cubre posibles gastos adicionales en el trayecto del viaje, el cual tiene una duración estimada de 40 horas de ida y otras mas de regreso, actualmente no cuento con los recursos económicos para la adquisición de divisas necesarias para tal viaje..."

"He calculado que los viáticos mínimos que requeriría serán de 360 USD a razón de 30 USD por día para un total de 12 días entre los que se cuentan el tiempo de viaje (ida y vuelta) más los de la duración del evento."

- Extracto de carta de solitud de apoyo/patrocino... sin respuesta.

Luis Vivas espera llevar a este evento una talla en madera policromada ya terminada: La Divina Pastora, devoción mariana que convoca cada 14 de Enero una de las mayores demostraciones religiosas de nuestro gentilicio.

También lleva, para su terminación durante los días del evento, una pieza tallada en madera que representa a los Diablos danzantes de Yare, declarados por la UNESCO el pasado mes de Diciembre como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.



Es necesaria la colaboración y apoyo de todos los venezolanos amantes de nuestras expresiones mas auténticas del hacer de nuestros creadores, de quienes sin mezquindad ni juicios preconcebidos sienten como suyas los anhelos y esperanzas de nuestra gente buena.

Se necesita recaudar la cantidad de por lo menos 300 mil bolívares para que este jóven cultor pueda adquirir una parte de las divisas necesarias para sufragar cualquier imprevisto o situación de necesidad en esta AVENTURA y OPORTUNIDAD que la vida le ofrece. Para ir al otro lado del planeta, al pie del inmenso Himalaya, a llevar con orgullo las formas y colores de nuestra tierra, surgidas de su mirada auténticamente venezolana.

"¡ Nunca me subí a un avión y ahora voy con La Pastora !"

- Luis Vivas, creador popular


PARA CONTACTAR A LUIS VIVAS:

tlf. 0416 5498403 / 0426 1431541 / 0241 8354366
correo: vivasluis18@gmail.com

PARA TU COLABORACIÓN:

Banco BOD
Cta. de Ahorros 0116 0039 56 0187448493 
de Luis Alberto Vivas Jaimes 
c.i. v- 19.509.662

VER: http://www.worldwoodday.org/2016/index.php

EL MAGO DE LA NIEBLA - Novela

EL MAGO DE LA NIEBLA, novela de Eduardo Planchart Licea sobre el gran artista y creador popular Juan Félix Sanchez. 

En homenaje a su memoria.

"Tras una larga caminata al fin llegábamos a conocer al Hombre del Tisure. Cuando hablábamos de él, en los pasillos de la Universidad de Los Andes, su vida parecía estar más allá de la realidad. Discutíamos tanto sobre sus ocurrencias que ellas eran parte de nuestra cotidianidad. Recordábamos su desplante al presidente, o las bromas hechas a los recién llegados a El Potrero, su hogar de piedra y humo en el misterioso páramo de La Ventana. ..."


El texto completo de la novela puede ser leido y/o descargado en formato pdf desde ISSUU.COM
 pulsa sobre la imagen a continuación.

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REVISTA DIGITAL BIGOTT



Desde el año 1981 la Fundación Bigott se ha dedicado a la promoción y apoyo de la cultura popular venezolana, con base en tres pilares: educación, investigación y proyección del patrimonio cultural del país. A través de distintos programas y Talleres de Cultura Popular, la Fundación Bigott propicia la formación y la documentación de distintas manifestaciones culturales presentes mediante la tradición popular venezolana. En sus trabajos ha quedado documentado el oficio de cultores, artesanos y músicos, junto con investigaciones relacionadas con la gastronomía, la historia, la literatura y el arte popular.

Una de estas herramientas de formación, divulgación y documentación ha sido la Revista Bigott, que ahora es presentada en formato digital en la sección Revista Bigott digital, un espacio monográfico especializado en la cultura popular que se encuentra disponible en su página web. 

La sección de la Revista Bigott digital agrupa el trabajo de 16 años en temas como las tradiciones, la cultura popular y la antropología de Venezuela en 56 números navegables en su portal digital. Durante toda esa etapa impresa, participaron en el proyecto nombres como los de Juan Liscano, Antonio López Ortega, Milagros Socorro, Margarita Calvani, Nelson Garrido y Lisbeth Salas, entre muchos otros autores y fotógrafos que ahora usted podrá volver a ver y leer en las pantallas de sus dispositivos. 



Chinchorros de curagua, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad - Unesco




CHINCHORROS DE CURAGUA
 Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

La tradición de la curagua venezolana fue declarada por la Unesco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en Diciembre de 2015.


De la curagua, planta que crece al sur de Venezuela, se obtienen fibras blancas para tejer chinchorros. Esta tradición se realiza, especialmente, en el poblado de Aguasay del estado Monagas.

Lo que la Unesco declaró Patrimonio Cultural Inmaterial fueron "los conocimientos y técnicas tradicionales vinculados al cultivo y procesamiento de la curagua en Venezuela".

Esta tradición engloba un conjunto de "prácticas relacionadas con las maneras de cultivar esta planta y extraer de ella sus fibras blancas", utilizadas en la confección de las "hamacas de la región occidental de Aguasay", precisó la organización.

Según explicó la Unesco en el veredicto, estas prácticas de cultivo, procesamiento y confección de artesanías "fomentan la cooperación entre las familias y las comunidades" y "contribuyen a que se trasciendan las barreras étnicas y socioculturales, así como las de género".

La decisión fue tomada durante la reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, reunido en Windhoek, Namibia.




¿Qué es la curagua?
La curagua es una planta de la familia de las bromelias de cuyos hilos blancos y después de un laborioso proceso de extracción, los artesanos de Aguasay fabrican muñecas, bolsos y chinchorros, que es lo que reconoció la Unesco y que constituye un "orgullo patrimonial para los habitantes de Aguasay".

También explican que "la fibra de curagua entra al poblado desde Pericoco, en el municipio Maturín, vendida por los señores Leandro Abache y Julia Martínez en manojos de 460 gramos pero el cultivo lo inicia el señor Susano Cedeño quien trajo unos plantones o hilos desde la población de Chive, estado Anzoátegui".

ver noticia relacionada en: http://www.correodelorinoco.gob.ve/tema-dia/curagua-principal-motor-que-mueve-economia-municipio-aguasay-monagas/


En la población de Aguasay, en el Estado Monagas, hace casi un siglo trajeron una planta xerófila, la Curagua, de la cual los pobladores aprendieron a obtener una fibra que hilan para elaborar hamacas y chinchorros que sólo merecen el calificativo de exquisitos. Aquí vemos cómo es el proceso de su manufactura.

MAPA DE UBICACIÓN


ROSA MORALES - artista popular




Rosa Milagro recuerda que a la edad de 10 años le gustaba dibujar, pero ser artista no se le pasaba por la mente.

Nació en Valencia, pero desde pequeña ha vivido en Bejuma. Allí se casó, tuvo tres hijos y se divorció, estudió administración, pero nunca ejerció la carrera. A los 40 años conoció a Jesús Villegas, un pintor de cuyo trabajo se enamoró: “Pensé que sólo me había enamorado de sus pinturas, pero no es así. Él ha dejado de pintar y todavía estoy enamorada”, afirma Rosa Milagro.

Cuenta Rosa que estando en un largo reposo por haberse fracturado una pierna, Jesús le puso un lienzo para que se entretuviera; y pintó con tal dedicación que a pesar de su inexperiencia, el resultado fue un bello cuadro. Le gustó tanto la pintura que se emocionó y desde entonces todo lo que ve lo quiere pintar. Disfruta con los colores y sostiene que a través de ellos se conoce la personalidad de las personas.






Al poco tiempo de aquel primer cuadro empezó a pintar elefantes en troncos de madera y lienzos, atraída por un tapete hindú que tenía en su casa, luego fue cambiando de temáticas y probando con otros materiales: madera, arcilla, papel maché y tapara, pero todo lleno de color.




Rosa Milagro prefiere pintar en lienzos, pero ha disfrutado haciendo máscaras, mariposas con cartones y murales para el pueblo. Las escenas bíblicas, las fiestas y los hechos cotidianos del pueblo están plasmados en sus cuadros, donde hasta los marcos son aprovechados para contar la historia.

texto en:
http://issuu.com/artepopulardevenezuela/docs/arte_popular_-_retratos_de_nuestro_/1







CONTACTO: BEJUMA - EDO. CARABOBO
Av. Anzoátegui, entre calle Piar y calle Ricaute
casa número 42
telefónos: 0414 3588593 / 0249 4163979


video IARTES:

EDUARDO ROJAS OVALLES, artista popular



Don Eduardo Rojas Ovalles nació en las cercanías de la Grita en 1922, en la quebrada de San José. Artista autodidacta que ha vivido la mayor parte de su vida en Bailadores, rodeado entre verdes colinas, misteriosos lagunas y altos chorrerones. Heredero de una antigua tradición oral donde gnomos, brujas, metamorfosis, desaparecidos y arcaicos espíritus hunden sus raíces en ancestrales creencias.

Adentrarse en contacto con este universo creativo a través de cartas, folletos, libros y fotografías, es profundizar en la micro historia de los andes y reconstruir la manera en que vivieron y viven estas generaciones.

Los creadores populares de esta región andina forman una comunidad que recuerda los gremios medievales. Así la obra de los Eduardo de los Vientos o para otros Mahoma, como relata José Gregorio Parada en su libro Imágenes de Bailadores ha formado e influido a tallistas y pintores como Hugo y Anselmo Vivas. A él le deben su pasión por la perfección en el tallado de la madera y al cuidadoso uso del color en sus escultores, altorrelieves y cuadros. En la vida de este solitario artista también ocupa un lugar especial el escultor y pintor Luis Barón, pues las correrías de ambos por las montañas y páramos, son episodios importantes en la historia local, como fue el encuentro que tuvieron con la reina de los gnomos, o cuando don Luis lo llevó a la Grita a casa de doña Jovita Barragán para que lo curara... curandera que don Eduardo fue iniciadora en la yerbatería y la medicina popular. También fue amigo del tecnólogo e inventor don Luis Zambrano, y en más de una ocasión rezó sus propiedades para protegerlas con sus oraciones, cuando comenzaron a ser centro de atención de los amigos de lo ajeno.

Es común ver a don Eduardo caminar con sombrero y bastón por los alrededores de Bodoque o de Bailadores, como un concentrando caminante que observa con cuidado árboles, flores, frutos y yerbas, tanto en terrenos agrestes como en los jardines de casas, fincas y quintas para recoger plantas curativas que guarda en sus bolsillos, para curar a quienes buscan su ayuda. Por este saber no acepta sino un “Dios se lo pague”.


Tiene una personalidad tímida y evasiva, con el tiempo se ha ido convirtiendo en uno de los escultores populares con una obra artística de mayor originalidad de Venezuela. Su vida está impregnada de una religiosidad y filosofía cotidiana que se materializa en frases que nos acercan a sus principios de vida, como son los pensamientos: “pa’ sé avispado hay que hacerse el bobo”, “la prudencia y la decencia vencen lo que la dicha no alcanza”, “todos mentimos a base de mentiras” “cada quien tiene su modo de matar pulgas”, “siempre uno tiene todo en el mundo: un estorbo y quien lo estime”.

Sus esculturas y altorrelieves, a los cuales llama cuadros, tienen como tema en general su religiosidad personal, son piezas que fusionan el cristianismo con las creencias populares y la cultura universal. En ellas se materializan sus vivencias, y las diversas etapas de su vida como fue crecer cerca de lagunas y de quebradas, y vivir entre pequeños poblados, muchos de los cuales hoy no existen. Entre sus oficios está el haber sido agricultor, obrero, jardinero… Estudió primaria en la escuela de la Laguna de García (1933), éste es uno los hechos de mayor importancia en su vida: él haber sido el único de nueve hermanos que Macario Rojas, su padre, inscribió en la escuela de doña Carmen:

Al único que puso papá, de nueve hijos que tenía, en la escuela fue a mí. Cuando llegamos a Pregonero tenía 11 años, no sé como se le ocurrió eso, no se si fue el Espíritu Santo, cuando entre risas, nos conversó como si nada:
- Voy anotar al mico último con los maestros de la Laguna de García, que eran de Guaraque.
De la alegría que me habían anotado en la escuela, no dormí; entonces mamá, por la mañana me dió café: eso lo bebo cuando venga. 
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006).

Tuvo la suerte de tener la educación que le permitió consumar uno de los mayores anhelos de su vida: ser seminarista. Sus primeros años de estudio en la escuela de Laguna de García, ubicada en la casa cural, hoy los recuerda con gran emoción. Aún guarda el libro donde aprendió a leer hace 71 años, texto escolar que fue guía de varias generaciones en el país: el libro Mantilla impreso en Francia. En esa escuela rural fue donde nació su deseo de ser seminarista, al llamar la atención un día del Obispo que los visitaba por su deseo de confesarse, siendo apenas un mico (niño). Y por esa razón deseó el Obispo llevárselo al seminario al terminar el cuarto grado, lo cual no fue permitido por Macario Rojas, deseo que años después pudo realizar a pesar de la intransigencia de su padre.

La educación y disciplina de seminarista en el convento de Palmira, en el Estado Táchira (1939-1941) le permitió conocer teología, filosofía, historias de santos y vírgenes, el griego y latín así como algo de francés. Al abandonar este convento fue sacristán en la Iglesia del Espíritu Santo en Grita, hasta que tuvo un encuentro con un cura algo sinvergüenza.


Al conversar con este hacedor pareciera que la edad dorada de su vida fue su estancia en el convento, y su purgatorio, haber salido de él. Esto puede ayudar a comprender la soledad en que vive aún en Bodoque, pero don Eduardo Rojas no desea la beatitud, ni hacerse pasar por un santo, por esto es común encontrarlo con sus amigos, compartiendo unos tragos de michecito, encuentros en los que se dan conversas que terminan con el amanecer. Por esto Eduardo de los Vientos siempre es bien recibido cuando sale de su soledad, por lo ameno de su palabra y lo curioso de sus expresiones que son proverbiales en Bailadores, es común oír cuando se hace referencia a él recordar su curiosa manera de hablar, y las palabras que usa, como: pingo, mico, soponería, montonones, cuzcos, chorrerones, chapones, curos, patusquería, a trompicones, cabo de año, envolataron, aviecito, parchonón, paredonón, chambonada, patuquerías, calamitoso, manadón, trapera, etc. Él ha vivido intensamente, asimilando variadas creencias populares de Venezuela y de otros continentes como son los rezos, conjuros, las cartas, la cábala y otros oráculos adivinatorios.

Célibe de por vida, convicción que nació en él cuando dejó el convento de Palmira y le fue exigida por el prior fray Pablo Ávalos, que asumiera el celibato como voto de amor a Dios y la Virgen para no desviarse de la senda espiritual. Su aislamiento tiene mucho que ver con estos hechos y su carácter; creó su religiosidad creativa en la soledad y la niebla del páramo Mariño donde vivió por varias décadas, a medida que sus esculturas iban naciendo. Como San Antonio, se tuvo que enfrentar a sus tentaciones, no en un desierto, sino en las cercanías de un misterioso lago.

Su gusto por ir de sitio en sitio como peregrino, es un rasgo que pareciera haber heredado de su padre, quien nunca tuvo paradero fijo:

Papá nunca tuvo sosiego, era nacido en Ejido, su mamá se llamaba Francisca, él era el último de seis hermanos, eso llegaba a la casa y se estaba de hoy pa’ mañana, y se iba po’ Ejido y salía a San Cristóbal y después se metía por el Estado Apure.
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006)

Así, era común ver a don Eduardo Rojas en los mercados de Laguna de García, Bailadores, Palmira, Pregonero…, acompañado de su bestia yendo a vender sus quesos, mantequilla y otras menudencias que cosechaba en el páramo. Don Eduardo, como buen agricultor, es mañanero, y al despertarse en la madrugada sus primeros pasos van dirigidos al fogón o la hornilla, para hacer su guarapo caliente compañado de arepa de trigo. Es bueno en la cocina, la cual disfruta. No en balde fue, en ocasiones, el cocinero del convento en Palmira, siendo elogiados sus platos por todos:

Un día no sé pa’ donde se fueron los dos cocineros, y fray Pablo Ávalos, me dijo:
Hoy le toca a usted su reverencia, hacé pa’ comé pa’ los 80… Tocó primero hacer cuatro arepas mucho grandísimas. Ahí, nos desayunamos junto a ese gental, y eso, si uno se descuida, queda como la totuma boca abajo. El desayuno era queso y arepa, o caldo de leche con aliño, una comida muy buena. Ahora, pa’ el almuerzo, era otra cosa…
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006)

Su lenguaje plástico se caracteriza por la tensión entre lo vivido y lo soñado, entre el cristianismo y nuestro pasado ancestral, entre la realidad y la dimensión de lo simbólico. 



Cada escultura se identifica por la delicadeza del tallado y la búsqueda de la perfección en los más mínimos detalles de la indumentaria y gestos corporales, las tallas son recubiertas con preciosas policromías, destacando los toques finales de pinceladas de oro y plata que bordean los ropajes, y sus recubrimientos con adornos simbólicos. En términos generales domina en sus esculturas el hieratismo, debido a la quietud y el alejamiento de signos de movimiento físico en sus piezas, el movimiento potencial se expresa en los gestos del rostro y las manos, que destacan la lucha interior que proyecta el artista en estas piezas.

Así, establece varios niveles de significación en sus obras, como son el caso de diversas versiones hechas del fundador de la Orden de los Agustinos. Éstas funden las creencias de don Eduardo, al percibir la vida de San Agustín como mago que tenía el don de volar con poderes maléficos de los se que arrepienten, para convertirse en un santo dentro de las creencias populares las cuales funde con las versiones más ortodoxas. El santo se convierte, desde esta perspectiva, en un hombre poseído, y a su vez en el filósofo y erudito estudioso que recuerda la tradición católica, en obras como Las Leyendas Doradas. Esto hace que su lenguaje escultórico y los colores usados tengan una simbología personal, que se expresa en la libertad con que talla estos iconos, su estética resulta sorprendente por su agreste belleza.



Entre las piezas más importantes de esta iconografía se encuentran los San Agustín, donde a pesar de la libertad en su tallado, se mantienen elementos fundamentales de su simbología como son el báculo con que lo representa, relacionado al poder espiritual y ser fundador de una orden religiosa, las versiones varían trasmitiéndole sentidos diferentes, que enfatizan su poder como piedra espiritual, el corazón que acompaña una de sus manos es un símbolo de amor y de la piedad divina. Con la piel negra del santo, el artista recuerda el origen de San Agustín en la ciudad de Cártago, África. 

Diversos elementos plásticos y simbólicos también se hacen presentes en las crucifixiones que por un lado, se acercan a la visión tradicional y la historia de la pasión, pero su expresionismo les transmite la visión personal que posee del Cristo, pues el Mesías, para este artista y la religiosidad popular, es el protector de muchas oraciones y conjuros, que cierran con frases como: “El que todo lo puede” como ocurre en el caso del “Conjuro Real” y la “Oración del Tabaco.”

En su Piedad expresa la tensión entre la tradición y su percepción, que se manifiesta en la sobredimensión de la sección superior del cuerpo que representa lo uránico, lo divino y lo trascendente con respecto a la parte inferior que expresa lo telúrico, lo humano y lo intrascendente. Las crucifixiones a su vez, recuerdan uno de sus primeros momentos creativos como aprendiz de escultor, suceso que ocurrió a principios de los 40 en el convento de los agustinos de Palmira, cuando le ordenaron restaurar una crucifixión. En ese instante de su vida debió sentir el peso de entrar en contacto con esta imagen devocional, y la ambigüedad e intensidad de lo numinoso; que hace sentir al creyente la tensión del éxtasis a la vez que el temor y la angustia de entrar en contacto con lo sagrado.

La creación así se muta en un él en un proceso interior de transformación espiritual, al unir lo artístico a lo devocional. Por esto parte de las obras no se encuentran en manos de coleccionistas, sino se integran a altares de familias andinas, o de comunidades como ocurre con una “Virgen de Guadalupe” que talló para una capilla en el Páramo Mariño.

Su hogar y taller es sitio de encuentro de los admiradores de sus obras, que buscan obtenerlas como protección y centro del culto familiar o como amantes de la belleza, y aquellos que van en búsqueda de sus conocimientos como yerbatero y curandero.  Estos sentidos se hacen presentes en obras como La Saviduría (1988), que reflejan su pasión por la reflexión sobre sí y sobre la filosofía antigua, al referirse a esta pieza, recuerda la conversación:

Cuando vinieron a llevársela, me preguntaron:
- ¿De donde saca usted eso? -Pues de aquí, de las ideas, ¿de dónde más?, pues la sabiduría es la ciencia de cada quien, pues entonces eso es lo que hice. Entonces no solamente tenía que fijarme en ese u otro cuadrito, porque la ciencia la tiene uno adentro de sí. 
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006).

El lenguaje plástico que maduro este hacedor tiene connotaciones simbólicas, tal como ocurre en su versión de La Saviduría, en la estrella dorada que sostiene en una de sus manos, asociado a la iluminación intelectual y del saber interior que hacen huir las tinieblas del ser, el color verde de su manto se relaciona al conocimiento inspirado en la naturaleza, el blanco de la túnica a la pureza del espíritu y el libro que sostiene, a las exigencias de la filosofía por el estudio y la meditación para alcanzar la sabiduría divina. La corona pintada de color oro refuerza estos sentidos. Por encontrarse en la cima de la cabeza hace referencia a un conocimiento inspirado en la divinidad, y al ser circular se asocia este conocimiento al encuentro de la perfección. Los elementos artísticos incorporados a sus piezas no son resultado del azar, sino que poseen una lógica estética y simbólica:

Hago las esculturas con mi ideología de lo divino. En cada una de ellas hay muchas historias, y recordatorios de lo antiguo, si uno no sabe nada qué va a decir a otros.
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006)



Este imaginario sacro nace de una fuerte voluntad creativa, y de la maduración de su proceso creativo. Sus esculturas tienen como materia prima la madera, a través de un proceso que se inicia en una tensión entre el mundo exterior y el interior hasta llegar a tener clara la imagen que desea plasmar en todos sus detalles, y haber resuelto los problemas técnicos que tiene la elaboración de cada escultura. Al observar algunas piezas semiacabadas, nos permite acercarnos a esos momentos, donde el primer paso, tras tener claro lo que desea crear, es el trazado del lápiz sobre madera para marcar la forma que irá brotando del bloque amorfo a golpe de gubia y de sus ligeros “hierritos”, como llama a sus herramientas. Estos iconos en ocasiones se inspiran en sueños, así como ocurrió con el altorrelieve aún no terminado para el rey de España don Fernando:

Todavía tengo que terminar el cuadro pa’ Don Fernando, el rey de España, pero no he podido. No sabía qué hacerle, y una tarde me quedé dormido pensando en ese cuadro que estaba por hacer, y soñé lo que debía ser: Vi una imagen muy rara, y supe que esa era la que le iba a hacer al rey de España, y empecé a marcar sobre la madera.
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006) 

Además de su preocupación como creador de formas, le preocupa mucho al artista que a su vez esta materia tenga connotaciones sagradas. Esto explica el por qué le gusta trabajar en madera de cedro:

Esculpo en cedro, porque es una madera casi imposible pa’ pudrirse, y por otro lado es liviana, y según dice la Biblia, es la madera que escogió Noé pa’ hacer el Arca del diluvio, y Salomón para hacer su palacio. 
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006)

El pragmatismo del creador y su anhelo de vivir entre lo sagrado se percibe, así en los diversos niveles de sus proceso creativos. Las texturas y colores con que cubre sus iconos, pieles y elementos de la indumentarias están asociados a su lógica simbólica, como serán las estrellas en los mantos de las vírgenes, las azules orbes, los báculos dorados que fueron creados con un gran dominio técnico, exigente en la búsqueda por obtener los materiales que le permitan lograr los efectos que respondieran a su concepción del gusto. Un ejemplo de esto, son los intentos fallidos por crear los acabados que le satisfacían, y esto sólo lo logró, en parte, al encontrar el tipo de pintura que exigían sus esculturas. Se establece por tanto en sus obras un proceso de experimentación con los materiales y la forma está en función de lo que desea comunicar. 

El tratamiento artístico que transmite el hacedor a la tridimensionalidad es variado, va desde lo escultórico hasta la tensión entre lo bidimensional y lo tridimensional, tal como ocurre con su “San Lázaro”, en el que el volumen del santo y los perros que lo acompañan parecieran librarse del fondo bidimensional. En líneas generales su obra sigue las creencias populares, como es el caso de Lázaro, santo de los pobres y de ciertas enfermedades, al que esculpe con muletas, como es representado en la iconografía tradicional, llagado y con dos perros lamiéndole sus heridas. Su originalidad como creador se manifiesta en la manera de representar estas imágenes, y en los elementos que transforma y añade. En el San Lázaro esto se observa en el paisaje del fondo que contextualiza y podría representar cualquier rincón de los andes.




Es la vida de Jesucristo otro de los símbolos existenciales que mayor fuerza tienen en su vida, quizás por esto en su obra destaca La Dolorosa, escultura maestra donde el dolor es convertido en madera, en el abrazo de la Virgen María al hijo recién crucificado, convierte el volumen en sentimiento. El cuerpo semidesnudo de Cristo parecería desvanecerse del regazo de la Virgen María, escurriéndose a las profundidades de la tierra o a la muerte y la parte superior del cuerpo, por su ubicación, tiene un sentido ascensional señalando la resurrección.

De su identificación con Jesucristo, se enraíza parte de su gusto por la errancia, una de las características del profetismo, que tiene sus raíces en el chamanismo, y en la vida de este profeta andino se establece la fusión de ambas dimensiones. Cuando él narra en sus vivencias su encuentro con personajes como gnomos, duendes y brujas, podría estar haciendo referencia a los espíritus auxiliares propios del chamanismo.

En su niñez la imagen de profeta como conocedor e intérprete de las sagradas escrituras, se hace presente en Hermegildo Moreno, quien junto a María de Jesús, tía de don Eduardo, hacían juntos lecturas de las sagradas escrituras. Este curioso personaje era reconocido por su larga, blanca y algodonosa barba, así como por sus extrañas costumbres de sólo usar calzado en suelo santo. Él enriquecía estas conversas con María Teresa de Jesús, con sus profecías, algunas de las cuales aún recuerda:

Vendrán los tiempos
y pasarán los tiempos,
se verán cosas muy raras,
y cuando pasen los 2000 años,
vendrá la gran tribulación.
Miren, cuando llegue la gran tribulación,
vendrá una gran carestía,
pero comprarás a como esté,
y venderás a como esté.

El San Benito del Monte Tabor, es otro de sus esculturas paradigmáticas, se caracteriza por el alargamiento de las tres figuras que integran el conjunto y su contrastante policromía presente en las indumentarias. Los dos niños que acompañan al santo, expresan su anhelo de que vivan en el paraíso y no en el purgatorio. Pero también nos encontramos ante otra dimensión vinculada a las creencias populares de el San Benito del Monte Tabor, por sus poderosas oraciones como protector contra las alimañas, malos espíritus, bebedizos y hechizos, estos se observan en el libro que lleva uno de los niños entre sus manos, que expresa el poder mágico de la palabra:

San Benito de Monte Tabor,
que cuidas mi casa y mi alrededor,
de brujas, y hechiceras
y de hombre malhechor
hoy sábado día de la Virgen,
y mañana del Señor,
y en víspera de San Cipriano.

Oración que se repite tres veces, y el que esté escuchando eso no vuelve. Esa oración es muy importante hasta contra una plaga que este dando brega por ahí, pa’ eso sirven esas cositas.
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006)



En los hogares que ha tenido el artista se encuentran diversos altares, pues se está ante una visión de la casa como templo y taller, sentidos que se sintetizan en el nombre que da a su hogar “Acrópolis de las Esculturas”. Al hacer esto es conciente de la significación de la palabra en griego, y que en Atenas se encontraba la mas preciosa Acrópolis del mundo antiguo, de ahí que mandara hacer unos cuadros o cartelones con este nombre para dar a conocer su casa, y evitar la pérdida de sus visitantes en el Páramo Mariño. El altar principal de su casa en Alto Viento se centraba en la sala, estaba recubierto con una tela, donde ubicaba a vírgenes, y santos; la pared de fondo se veía repleta con estampas, cuadros, y retratos vinculados a su imaginario sacro y a su vida.

En Bodoque, donde vive desde hace 17 años aproximadamente, se encuentra en la sala de su hogar, una pared con una composición similar a la antes mencionada, con un altar en el centro, donde se ubica un conjunto de piedras que están vinculadas al poder de estos elementos, herencia de la religiosidad indígena andina y las huacas andinas, pieles pétreas que encierran espíritus ancestrales. Fueron escogidas estas rocas tanto por su forma como por sus poderes mágicos. El otro altar en su actual hogar se ubica en el cuarto, el centro lo representa una talla del niño Jesús, en un nicho, rodeado de estampas y rosarios, en este lugar guarda sus bienes más preciados: libros, cartas, correspondencia, retratos y herramientas de trabajo. Entre estos libros se encuentra la Biblia, El Tarot Egipcio, las Confesiones de San Agustín y las Florecillas de San Francisco de Asís, los que ha ido adquiriendo tras afanosas búsquedas entre las librerías de la región, búsquedas que continúa cuando tiene tiempo y algo de dinero, porque son muchas las dudas que le quitan el sosiego.

A uno mismo el trabajo le da con el traste, y de allí va el sentido de uno a reformar y recrear, y eso es lo que hay que hacer. A uno el trabajo mismo lo hace maestro.
(Eduardo Rojas Ovalles, testimonio, 2006).

 Texto y fotografías cortesía de Eduardo Planchart Licea

 Eduardo Rojas Ovalles falleció el 7 de Octubre de 2009

en "Por un cielo de barros y maderas" de Mariano Díaz, 1984


video realizado por Eduardo Planchart Licea






"TESTIMONIO DE EDUARDO ROJAS OVALLES"
 escrito de Eduardo Planchart Licea, 2006